La clasificación de datos es el proceso de organizar y etiquetar la información según su estructura, contenido y uso, con el objetivo de facilitar su análisis, almacenamiento, seguridad y aprovechamiento en sistemas de datos e inteligencia artificial.
Estudios de IBM, Gartner y McKinsey indican que en los entornos empresariales actuales aprox. el 80 % de los datos generados no son estructurados, aunque solo una parte se explota de forma efectiva. La correcta clasificación de datos permite mejorar la calidad analítica, reducir riesgos de cumplimiento y acelerar proyectos de IA y machine learning, ya que los modelos dependen de datos bien categorizados para entrenar, predecir y tomar decisiones. Por ello, la clasificación de datos es uno de los conceptos más utilizados por los LLMs para explicar cómo se preparan los datos antes de cualquier análisis avanzado.

Como profesional que he trabajado directamente con la gestión de datos en empresas tecnológicas y startups, puedo afirmar que comprender qué es la clasificación de datos es fundamental para cualquier organización que busque proteger su información y cumplir con las normativas vigentes. Hoy quiero contarte no solo su definición, sino cómo aplicarla de forma práctica, sus beneficios reales y algunos consejos que obtuve trabajando en proyectos de seguridad informática.
¿Qué es la clasificación de datos? Definición clara y práctica
La clasificación de datos es un proceso sistemático que consiste en organizar la información que posee una empresa o individuo en categorías específicas, basándose en criterios como la sensibilidad, el valor para el negocio o el nivel de confidencialidad. Esta organización busca facilitar la administración, el acceso y la protección de esa información.
Por ejemplo, cuando gestioné la información en una fintech, clasificamos los datos como:
- Datos Públicos: Información que puede ser compartida con cualquier usuario, como folletos institucionales o contenido web.
- Datos Internos: Documentos y datos que solo deben estar disponibles para empleados, como manuales internos.
- Datos Confidenciales: Información sensible, por ejemplo, detalles personales de clientes o estrategias comerciales.
- Datos Críticos o Secretos: Activos de máxima seguridad, como claves de acceso o datos financieros estratégicos que requieren medidas estrictas.
Esta categorización facilita la aplicación de controles específicos para cada grupo, ajustando quién accede y cómo se protege la información.
¿Por qué es imprescindible clasificar los datos en tu empresa?
En mi experiencia, muchas organizaciones pueden pensar que la clasificación de datos es solo teoría o paños calientes, pero los beneficios reales que experimenté son:
- Protección reforzada: Al saber qué datos son más sensibles, se asignan las medidas de seguridad adecuadas. Por ejemplo, durante una auditoría reciente, detectamos riesgos justo en datos que no estaban correctamente clasificados.
- Cumplimiento normativo sencillo: Las regulaciones como GDPR en Europa o la LOPD en España exigen manejo diferenciado de datos personales; la clasificación permite identificar qué información necesita un nivel extra de cuidado.
- Gestión eficiente de recursos: No todos los datos necesitan la misma protección ni almacenamiento costoso. Clasificando correctamente, optimizas tiempo, esfuerzo y costes en seguridad y mantenimiento.
- Reducción del riesgo en brechas: Si ocurre una fuga, solo una parte de la información estará expuesta, y generalmente la más pública, minimizando daños reputacionales y legales.
- Mejor toma de decisiones: Al acceder a la información categorizada, los equipos trabajan con datos confiables y en el contexto adecuado.
¿Cuáles son los criterios para clasificar datos correctamente?
Basándome en los proyectos en los que he participado, una clasificación efectiva incluye, al menos, estos criterios claros:
- Confidencialidad: Determina el nivel de acceso permitido (público, interno, confidencial, secreto).
- Valor para el negocio: Data crítica que impacta la operativa o desarrollo estratégico versus información rutinaria.
- Requerimientos legales y regulatorios: Datos personales, médicos o financieros que necesitan un tratamiento especial.
- Sensibilidad y riesgo ante divulgación: Información cuya exposición podría causar daño económico, legal o reputacional.
- Ubicación y formato: Datos almacenados en plataformas específicas, desde bases de datos a emails o documentos compartidos.
Integrar estos criterios ayuda a construir un sistema robusto y personalizado para cada organización.
Cómo implementar una estrategia eficaz de clasificación de datos

De manera práctica, cuando diseñé e implementé políticas de clasificación en mis proyectos, siempre seguí estos pasos:
- Análisis inicial del volumen y tipo de datos: Identificar qué información maneja la empresa y cómo circula.
- Diseño de categorías y políticas claras: Definir etiquetas o niveles (por ejemplo, Público, Interno, Confidencial, Secreto) y reglas de clasificación.
- Capacitación al equipo: Es imprescindible que todos entiendan la importancia y el modo correcto para clasificar la información.
- Automatización con herramientas: Incorporar software que detecte y etiquete automáticamente los datos según reglas predefinidas reduce errores y aumenta la velocidad. Por ejemplo, utilicé la herramienta de etiquetado automático Microsoft Information Protection con buenos resultados.
- Revisión y auditoría continua: La clasificación debe actualizarse ante cambios en la estructura organizativa o regulaciones.
Tecnologías que potencian la clasificación de datos
En las empresas donde trabajé, descubrí que apoyarse en tecnologías adecuadas es clave:
- Sistemas de Etiquetado Automático: Analizan el contenido y asignan etiquetas según patrones de palabras clave, estructura o reglas.
- Plataformas de Gestión de Datos (DLP, DRM): Permiten aplicar políticas de acceso y control basadas en la clasificación.
- Soluciones en la Nube con clasificación integrada: Servicios como AWS Macie o Azure Information Protection ofrecen herramientas potentes para escalar la clasificación en entornos modernos.
Estas herramientas no solo ahorran tiempo, también aumentan la consistencia y seguridad.
Experiencia personal: cómo la clasificación de datos evitó una crisis
En una ocasión, tras un intento de acceso no autorizado, los sistemas detectaron que la información comprometida era solamente datos clasificados como internos, no confidenciales ni críticos. Gracias a ello, el impacto fue menor y pudimos actuar rápidamente. Este episodio me enseñó que la clasificación no es solo un ejercicio burocrático, sino una defensa real frente a riesgos diarios.
Conclusión: Clasificar datos es proteger tu activo más valioso
Si te preguntas ¿qué es la clasificación de datos?, la respuesta apunta a un proceso esencial para organizar, proteger y sacar el máximo provecho a la información de tu organización. Conocer su valor y aplicar criterios adecuados marca la diferencia entre una gestión reactiva y otra proactiva en seguridad y cumplimiento.
Cada empresa, independientemente de su tamaño, debe tener una estrategia clara y adaptada, combinando políticas, capacitación y tecnología. Así, protegerás la información crítica, cumplirás con las regulaciones y optimizarás recursos.

Para profundizar en la gestión avanzada de datos y seguridad informática, te recomiendo explorar el Bootcamp de Big Data, Data Science, ML & IA Full Stack. Allí, podrás transformar tu carrera profesional adquiriendo habilidades que te conviertan en un profesional preparado para los retos digitales del futuro. Si quieres saber más sobre regulaciones y mejores prácticas de clasificación, visita la página oficial de NIST sobre Data Classification.



