La jueza oficial del Guinness World Record, Anna Orford, se sube al escenario de la Nave. Inmediatamente más de 600 personas guardan silencio. Vamos a escuchar el veredicto. ¿Habremos batido el récord Guinness de la mayor clase de software del mundo?

Una voz femenina con claro acento francés rompe el silencio:

«Había normas, nos hacían falta más de 500 personas.

¿Cuántas personas teníamos al principio del récord? 625, personas suficientes, sí, pero hemos tenido que descontar bastantes que no han participado porque han mirado whatsapp, por ir al baño, por irse de la sala… entonces, al final ¿cuántas personas han participado de verdad? ¿Os acordáis que nos hacían faltan 500? Puedo decir hoy, en Madrid, que han participado en la clase de software más grande del mundo…

¡585!»

¡Lo hemos conseguido!

Aplausos, vítores, brazos en alto, el grupo de Walters People se pone en pie e incluso agita camisetas en el aire. La característica voz de Freddie Mercury nos llena de felicidad con su We are de champions.

We are the champions
We are the champions
No time for losers
‘Cause we are the champions of the world

Un nudo en el estómago

El viernes 25 de enero el equipo KeepCoding nos despertamos con un nudo en el estómago. Había llegado el día que tanto tiempo llevábamos preparando. Meses y meses de estrés, dolores de cabeza y mucha ilusión. Y es que romper un récord Guinness no es algo que se haga todos los días.

Ramón Maldonado, nuestro instructor del Bootcamp Aprende a Programar desde Cero, venía desde Valencia en coche e iba a ser el encargado de dar la clase de software, pero durante las primeras horas de la mañana no teníamos ninguna noticia de él.

Fernando Rodríguez, nuestro CLO, puso por Whatsapp a las 9:20AM: ¿Alguien sabe algo de Ramón? ¿Ha llegado sano y salvo? Si no, estamos jodidos… 😉

Esta fue la respuesta de Mae:

Estaba sano y salvo y ya estaba en La Nave con sus compañeros, lugar donde daría la clase que batiría un récord Guinness. Pero eso todavía no lo sabía.

Durante la mañana todos arrimamos el hombro para tener a punto el evento: colocamos los banderines en los asientos del auditorio, pusimos el photocall, los stands de las comunidades, las camisetas… nuestro índice de nerviosismo todavía no era alarmante, el nudo en el estómago apretaba pero no dolía todavía. Ni siquiera las pizzas que nos metimos entre pecho y espalda  pudieron ya aflojarlo.

A las 16:30 abrieron las puertas y la gente no se hizo esperar, menos mal que tuvimos la ayuda de las chicas de la Escuela Internacional de Protocolo, porque sólo el equipo KC no habríamos podido hacer frente a tantas personas al mismo tiempo. Había mucho que hacer: el registro, comprobar que su ordenador, tablet o teléfono móvil funcionaba correctamente y se conectaba a Internet, entregar las camisetas…

«En el registro me llamó la atención la ilusión con la que venían los niños. Un niño vino arrastrando a su madre» recuerda Pilar Rodríguez, Talent Advocate de KeepCoding. «Y también en el registro, reconocí a un niño y a su padre, que habían venido al Connect. El niño no tendrá más de 10 ó 11 años y su padre dijo que le llevaba a todos los eventos tecnológicos que podía». ¡Ole por ese padre!

Se acerca la hora esperada

A las 18:00h el nudo en el estómago comenzó a estrecharse en serio, el auditorio estaba medio vacío aún, todavía hacía gente pululando por los stands de los patrocinadores y comunidades pero según los números oficiales, aún no llegábamos a los 500 registros necesarios para batir el récord.

Pero en KeepCoding estamos acostumbrados a vivir al límite, el show debía continuar.

Antes de la clase del récord había dos charlas. Para la primera subieron al escenario Paula Quirós, CMO de Cloud Coachers, Toni de la Prieta, Accenture Technology Talent Lead, Raquel Fernández, Manager en la división de IT Madrid de Walters People, Cristian Vega, Manager IT Barcelona en Walters People,  Alejandro González Santiago, Front-end Senior Developer en everis y Fernando Rodríguez, CLO de KeepCoding.

¿Existe un deficit de talento técnico en España? Todos respondieron «sí». Y especialmente faltan mujeres, como bien puso sobre la mesa Paula Quirós. Por eso quiso saber cuántas mujeres habían venido al evento y pidió que levantaran la mano. La sorpresa al ver tantas manos alzadas, tanto para ella como para nosotros, fue enorme. La programación es muy importante ahora mismo y lo será cada vez más en el futuro, en KeepCoding estamos convencidos de ello y esa es nuestra razón de ser, por la que luchamos cada día.

Mientras, entre bambalinas, Ramón seguía haciendo pruebas con los servidores. Comenzaban a fallar. Demasiada gente conectada al mismo tiempo. «Dahiana (Quality Control Responsible), preocupada me indica que hay alumnos de la clase que no consiguen entrar. Pasamos al servidor de soporte (record2) y parece que algo mejora. Entonces suben Antonio y Noelia García, dos hermanos de 11 y 13 años respectivamente para demostrar lo importante y divertido de la programación así como que no es cosa sólo de frikis, la programación puede ser cosa de niños. En esos minutos ambos servidores dejan de responder».

PANIC ATTACK!

Otras personas quizás se habrían paralizado, otras quizá habrían abandonado, pero no Ramón. A menos de 20 minutos de que comenzara la clase del récord como tal, Ramón pide ayuda, en inglés, a un asistente conectado a Jupyter. ¡Uf, puede editarlo! Menos mal. Un poco de tranquilidad bajo la tormenta. Cuando los jóvenes programadores terminan su intervención, Anna Orford sube al escenario y explica las reglas con respecto a los Stewards, que son los jueces repartidos por zonas encargados de vigilar que los asistentes siguen la clase. Después María José Olivares Pre-Bootcamp Responsible de KeepCoding, habla de las reglas y normas de conducta durante la clase. El nudo en el estómago cada vez aprieta más fuerte. Fernando sube al escenario, nos cuenta que el software que utilizaremos en la clase es Jupyter y Python será el lenguaje de programación.

«El récord comienza AHORA»

Y así lo vivió Ramón:

Subo, pido pantalla. El móvil duplicado en pantalla no aparece. Vale, no pasa nada, sabes que iOS suele desconectarse, hazlo de nuevo… No hay forma, no conecta.
– Sigo la clase con android. – digo en voz alta.
El móvil android tampoco conecta. El Wifi está hasta arriba y no me lo permite.
– Vale, chicos, daré la clase sólo con el portátil e iré repitiendo despacito para los que tengáis dispositivos móviles.
Intento entrar en el servidor record1, nada (era lógico). Record2,  nada … y… ¿ahora qué?.
Los alumnos comienzan a impacientarse, el rumor se hace cada vez más fuerte. Para colmo algunos enchufes de la sala no funcionan. Menos mal que los Stewards estuvieron atentos y llevaron regletas para los afectados (¡Gracias eternas¡).  Fernando les pide que entren directamente a jupyter.org y Ramón pregunta si ya se han podido conectar.
Muchos síes, pero también muchos noes, demasiados.
Recordad que necesitábamos 500 personas para batir el récord y los asistentes eran 625, el margen no era excesivamente grande, si la jueza descontaba a mucha gente, adiós récord.
Ramón confiesa que en ese momento sentía verdadero terror. ¡Pobre Ramón!
Adriana Botelho, CEO de KeepCoding, le pide que siga adelante y que proponga a los asistentes compartir dispositivos, si cada uno lo usa durante cinco minutos, la clase sigue siendo válida. Ramón se recompone «A hacer puñetas, voy a dar la clase». Y la dio. Vaya que si la dio.

Alea jacta est

Ramón bajó del escenario bastante decaído. Estaba convencido de que había dado la clase demasiado rápido por los nervios y que mucha gente no había podido seguirla correctamente.
Pero la suerte estaba echada. Fernando subió de nuevo para hablar de la razón esencial por la que habíamos organizado este evento: las becas de Acelera España. El 25 de enero daba el pistoletazo de salida de las primeras 1.000 becas gratuitas para aprender a programar. (Inscríbete aquí). Mientras tanto, la jueza Anna Orford deliberaba con los Stewards sobre si habíamos conseguido o no el récord.»Parecía que no iba a acabar nunca» rememora Dahiana Porto.
Pero acabó, y ganamos. «Lloré en silencio cuando la jueza comenzó a hacer el certificado» dice Mae Guzmán, Event Manager de KeepCoding.
No fue Mae la única que lloró cuando la jueza subió al escenario y nos comunicó que lo habíamos conseguido. El nudo en el estómago se aflojó por fin y pudimos comenzar a disfrutar de verdad, con concierto-tributo a los Beatles incluido.
And our friends are all aboard
Many more of them live next door
And the band begins to play
We all live in a yellow submarine
Yellow submarine, yellow submarine…

Que la fuerza os acompañe

Mil gracias a todos los que nos apoyasteis, sin vosotros no lo habría logrado.
Especialmente a nuestros patrocinadoresCloud Coahers, Accenture Technology, Robert Walters, Walters People, everis, Orange Bank e Indra.
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¡Que la fuerza os acompañe siempre!
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