De vuelta al principio: el blog

Autor: | Última modificación: 2 de abril de 2024 | Tiempo de Lectura: 7 minutos
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Perdido en Tatooine

Hace doce años, me encontraba profesionalmente perdido. Llevaba años desarrollando para Windows y me había ido bien. Sin embargo, todo el mundo del desarrollo para dicha plataforma estaba cambiando por completo con la llegada de .NET y era indispensable actualizarse a base de bien. Podía actualizarme a .NET y seguir donde estaba o de perdidos al río y, ya que tenía que aprender algo nuevo, irme a otro sector.

Lo cierto es que estaba bastante harto de lo que hacía y sabía que me tenía que ir, pero no sabía a dónde ni cómo. Al igual que Luke Skywalker al principio de Star Wars, estaba encerrado en Tatooine, trabajando de peón de granjero para el tío Owen, en la última arruga del culo de la galaxia. Tenía que irse, soñaba con irse, pero el tío Owen insistía, una y otra vez, para que se quedase una temporada más.

Luke - Star Wars
Deja de mirar el horizonte y quédate un tiempo más, Luke.

Llega la llamada

A Luke, la llamada para salir de la zona cómoda que le tenía martirizado, le llega vía la princesa Leia. Es ella quien le conmina a dejarse de granjas, buscar a un tal Obi Wan e irse a Alderan. Echando hostias.

Star Wars
Escucha a la princesa, Luke, ella es tu única esperanza.

A mí, la llamada también me llega de una mujer, en este caso de la mía. Es Adriana quien me saca de dudas idiotas, me conmina a reciclarme al desarrollo de apps y me obliga a comprarme un iPhone y un Mac. A veces uno se pregunta por qué demonios los hombres no escucharemos más a menudo a las mujeres, pero no divaguemos.

Desde el primer momento, me quedé encantado con las nuevas herramientas, las tecnologías y el lenguaje. Aún recuerdo mi asombro al fisgonear con el Mac que acababa de desempaquetar y arrancar. Abrí el gestor de tareas y, al seleccionar un proceso, le di al botón derecho del ratón para ver qué “cosas” se podían hacer. Para mi sorpresa, vi que había una opción que decía “Instrument Process”.

Sin creérmelo demasiado, le doy y, efectivamente, instantáneamente veo todos los datos de uso de memoria, procesador, cuellos de botella, etc., ¡en un proceso cuyo código no tenía!  
No hacía ni un mes, para hacer algo parecido en Windows había tenido que gastar 3000€ en un software específico. Era mi primera visión de una herramienta fantástica, llamada DTrace, que aunque originalmente fue desarrollada en Sun, venía incluida con macOS.

Recuerdo perfectamente pensar: “esta es la máquina perfecta para un programador”. Y no hacía ni 10 minutos que la había sacado de la caja.

De vuelta al principio: el blog
La máquina perfecta para un piloto… programador.

Llega el blog

Mi excitación con “la llamada” era tal que tenía que compartirla con el mundo. Para ello, de nuevo, siguiendo indicaciones de mi mujer, decidí crear un blog.

Estaba encantado con la tecnología que manejaba (Cocoa) y quería contárselo al mundo. Cocoa y Objective-C eran bastante distintos de otras tecnologías comunes de la época y no era infrecuente hacerte una empanada mental o, dicho de otra forma, un cacao mental.

Para ayudarme a despejarme, decidí ir escribiendo mis notas en un blog que creé con el nombre de cocoamental.com. El primer post, si no me equivoco, fue una chuleta sobre cómo gestionar la memoria de forma manual en Objective-C (sí, eran tiempos heroicos y se esperaba de un hombre que gestionase su propia memoria): las 3 reglas de oro de la gestión de memoria en Cocoa.

Empecé a conocer gente, tanto de España como de fuera, que padecían de la misma locura y la misma pasión por la programación.

De vuelta al principio: el blog
También Luke hizo nuevos amigos y encontró un mentor.

Eran nuevos compañeros de aventura, con muchos de los cuales aún sigo en contacto más de una década más tarde y que, en muchos casos, se han convertido en amigos.

Empiezan los cursos

Al empezar, mi principal fuente de aprendizaje fueron los cursos de la Universidad de Stanford impartidos por Paul Hegarty y los libros del Big Nerd Ranch. Decidido a agradecer y devolver a la comunidad la sabiduría adquirida, empiezo a impartir cursos de desarrollo iOS. Esta es la semilla de lo que hoy es KeepCoding.

El ritmo de la película se acelera y de unos cursos de fin de semana en Madrid, pasamos a cursos en varios lugares de España, en LATAM e, incluso, en Facebook, en Palo Alto.

En menos de un año, paso de estar en “la última arruga del culo de la Galaxia” a estar en Silicon Valley, el Santo Sanctorum, en la meca de los programadores. ¡Y llevado allí a impartir clases, nada menos!

Nace una “Spanish Superstar” (sic), una cita en el Financial Times y una plataforma online

Por aquel entonces, el ritmo de vida y viajes empezaba ya a causar estragos. La demanda de nuestros cursos no dejaba de crecer y la inmensa mayoría de los de iOS los atendía yo. A eso había que añadir conferencias, WWDCs y otros eventos. Repasando el carrete en mi iPhone, me di cuenta de que solo había 3 tipos de fotos en él: foto del coche en el parking de larga estancia de Barajas (para saber dónde lo había dejado), fotos de fin de cursos y fotos de mi hijo. Había que parar un poco.

Una vez más, la solución viene de escuchar a mi mujer, que casi me obliga a grabar un curso online: ya podía dar clase sin dar clase. ¡Qué invento!

Instantáneamente se convierte en un bestseller en Udemy, donde entró en la lista de los más vendidos a pesar de estar en español y competir con cursos en inglés. A la semana, recibimos un email de Udemy preguntando quiénes demonios éramos e invitándome a visitarlos en San Francisco.

Al llegar a la sede de Udemy, me recibió una chica, hoy archifamosa en el mundillo de los cursos online, llamada Danielle con un “Who the Hell are you?”. Ese mismo año, Udemy decidió premiar a los mejores instructores de la plataforma y en mi caso, el único en lengua no inglesa, me galardonaron con el de “Spanish Superstar” (sic). 

Tras el éxito del curso de Fundamentos iOS, decidimos sacar una versión online del curso iOS Avanzado y de Fundamentos Android. Estos tres fueron la semilla de lo que actualmente es la  plataforma online de KeepCoding, que a fecha de hoy cuenta con más de 50.000 alumnos registrados.

Llega KeepCoding

El éxito inicial se debía fundamentalmente a los cursos de desarrollo iOS que había diseñado encerrado en una habitación con un cuaderno y una pluma (padezco una obsesión con tecnologías añejas).

En poco tiempo ya ofrecíamos formación a alumnos y empresas en otras muchas áreas e, incluso, para cientos de alumnos universitarios a través del proyecto Talentum de Telefónica. Tras hablar con las startups que contrataban a esos alumnos de Talentum, vi que las necesidades que tenían requerían una formación más amplia e intensa.

El primer bootcamp en España

Cierro la puerta para que nadie me moleste, pillo un cuaderno y la misma pluma y empiezo a diseñar un plan de formación para crear un ingeniero de startups: alguien capaz de entender los distintos componentes de un producto de software moderno (backend, rest api, clientes web y mobile), desarrollar en cualquier de ellos y, además, con nociones de negocio y el modelo de financiación del Silicon Valley.

Había nacido el concepto de Startup Engineering y les mando el proyecto a Telefónica de inmediato. Me contestan también de inmediato preguntando si estaba loco: querían algo mucho más sencillo y corto.

Decidimos hacerlo nosotros mismos.

Reorganizamos un poco los módulos y adaptamos la metodología para una enseñanza remota y en tiempo real, para que nadie que quisiera aprender se quedase sin la oportunidad

Así nacía el primer bootcamp de España, de la mano de KeepCoding

Al mes, teníamos todos las plazas agotadas y arrancaba la primera edición.

Decidimos modificar el Startup Engineering Bootcamp para centrarse exclusivamente en Mobile y añadimos otro para web. Nace el Bootcamp Web, pionero en enseñar tecnologías como el stack MEAN y las arquitecturas de microservicios. Hasta la fecha, sigue siendo uno de los de mayor éxito y con mayor número de ediciones después del bootcamp mobile.

Cuando se pierde el porqué…

Con el tiempo, el crecimiento de la empresa y los cambios en las tecnologías, mi tarea inicial, que era de evangelista y profesor, fue transmutando en tareas de gestión que odiaba con cada línea de mi código genético.

El porqué que me animaba por aquel entonces, la pasión de enseñar a otros lo que me fascinaba, se había perdido. Sin darme cuenta, y poco a poco, había vuelto al punto de partida.

Tras entrevistar a las más de 200 chicas que estamos formando gracias al apoyo de Glovo, al oír sus historias, sus ganas y su pasión, recordé la mía.

… se vuelve a Tatooine

Al mirar a mi alrededor, no había duda, el paisaje familiar era el de hace 12 años: las dunas de Tatooine y los páramos agrestes de la zona cómoda, en la que tan incómodo volvía a estar.

blog de Fernando Rodríguez
Pero ¿otra vez aquí, hijo mío? Pues sí, otra vez.

Por suerte, volví a escuchar a mi mujer, que una vez más me ha dado la solución: ya que estás en el punto de partida, ¿por qué no partir otra vez más?

En eso estoy y, para volver empezar, he decidido precisamente hacerlo en el mismo inicio: el blog. Hemos importado todos los posts antiguos de Cocoamental (luego transmutado en justcodeit.io) y lo hemos integrado dentro del sitio de KeepCoding por comodidad. No será un blog de empresa, sino lo que siempre fue y jamás debió de dejar de ser: el blog de un friki poseído por la programación.

Sin duda, en este nuevo camino encontraré a nuevos Han Solos, Obi Wans y Chewies y haré nuevos amigos. Las tribulaciones serán otras, pero la aventura y la princesa son siempre las mismas. 

Si deseas saber a dónde iré a parar esta vez, ¡vente conmigo!

De vuelta al principio: el blog
¡Ven!