En Estados Unidos, se cuenta mucho una historia llamada “The Stone Soup”. Se trata de una fábula, cuya moraleja allí tienen muy presente. Supuestamente ocurrió en Almeirim, un pueblo de Portugal. En un tiempo de escasez y hambruna, un monje se instaló en el centro del pueblo y puso al fuego un caldero, el cual llenó de agua y una gran piedra. 

Al poco rato, se acercaron varios vecinos a ver qué hacía. Les explicó que estaba haciendo una sopa de piedra y que la mejor sopa de piedra resulta cuando añades algo de chorizo o panceta. Inmediatamente, dos vecinos fueron a buscar esos ingredientes y los añadieron. Luego la probó y dijo que estaba mejor, pero que cuando se le añaden unas patatas y una judías, quedaba de muerte.

Poco a poco, todos los vecinos fueron aportando aquello que tenían, creando un potaje que levanta a los muertos. Los habitantes de Almeirim, que cada uno por su cuenta estaba pasando hambre, se dieron “una jartá” con un plato que aún hoy se come en la ciudad: la “Sopa de Pedra”.

La Stone Soup del Silicon Valley

Si los portugueses inventaron la “sopa de pedra”, los americanos la hicieron suya. Una de las cosas que caracteriza el Silicon Valley, y creo que la cultura norteamericana en general, aunque mi experiencia ha sido exclusivamente en esa zona del país, es la cultura del give back. Es decir, consideran vital el dar o devolver a la comunidad más de lo que sacas de ella.

Es muy común donar, ya sea tiempo o dinero a otros, sin que haya una recompensa inmediata evidente. Esto sorprende mucho cuando provienes de otra cultura: un amigo mío, que estaba montando un gimnasio cerca de Berkeley y le estaba costando Dios y ayuda mantenerlo a flote, tenía dos grandes preocupaciones diarias. La primera, era llegar a fin de mes, la segunda, era ¿por qué su primer cliente le ayudaba tanto? Le hacía buzoneo, le echaba una mano con la contabilidad e incluso a veces le “vigilaba el chiringuito” mientras mi amigo iba a recoger al niño al cole.

¿¡Qué quieres!?

Un día, ya desesperado por el comportamiento inexplicable de aquella persona, que le llevaba a imaginar cosas delirantes, le disparó a bocajarro: ¿qué es lo que esperas sacar de todo esto?

El otro, aún más sorprendido que mi amigo, balbuceó: Nada… sólo me gustaría que te fuese bien con tu negocio.

Las mafias del Silicon Valley

Ya se sabe que todo lo malo se pega, pero a veces también lo bueno. Una gran parte de la población de la zona de la bahía de San Francisco, son extranjeros. Dichos extranjeros han adoptado esa filosofía de ayudarse entre sí, y uno de los factores esenciales para moverse por la economía de la región, es entender lo que de broma llamaba “mafias”: grupos de extranjeros ya asentados que ayudaban a los recién llegados a asentarse.

Identifiqué a varias, la francesa, la alemana, la brasileña y otras más. Su nivel de actividad variaba bastante, pero todas cumplían su función: aumentar la prosperidad de todos los miembros del grupo. La india, aunque muy numerosa, se veía entorpecida por las obsesiones de casta que traían consigo. La más eficaz era, sin duda, la iraní, y la brasileña no se quedaba muy atrás.

¿Y la “mafia” española, qué tal funciona? No existe.

Por supuesto que hay muchos españoles viviendo allí, pero su comportamiento colectivo es muy distinto al de otras nacionalidades. Sólo había un grupo organizado realmente activo, y se llamaba “Cañas y Calamares” (no es broma, buscadlo en Facebook). Los españoles se van de copas, pero rehuyen de cualquier forma de colaboración que se salga del terreno estrictamente personal. Profesionalmente, todo español está solo.

La historia de dos estrategias

El libro de Dikens “La Historia de dos Ciudades” se basa en los contrastes extremos entre Londres y París durante la revolución Francesa y el Reino del Terror. Aunque muy similares, no podrían ser más distintas y su futuro inmediato también lo sería.

La primera vez que fui al WWDC en San Francisco, viví en mis carnes, “la historia de dos estrategias”, con resultados sumamente reveladores.

Allí conocí a dos grupos de excelentes programadores con el mismo objetivo: quedarse a trabajar en el silicon valley, los españoles y los brasileños. 

Pasados unos años, todos los brasileños lo habían logrado y todos los españoles se estaban comiendo los mocos.

“When the snows fall and the white winds blow, the lone wolf dies but the pack survives.”

— George R. R. Martin

La única diferencia entre ambos grupos era su estrategia. Mientras que los brasileños se ayudaban entre sí, compartiendo contactos y recomendándose los unos a los otros, los españoles estaban más preocupados en ocultar oportunidades a los demás que en aprovecharlas.

Todos los días, volvía con un puñado de tarjetas de visita al hotel. Cuando les explicaba que en aquel momento no estaba buscando empleo, me decían, no importa a lo mejor les puedes vender formación. Es decir, había una preocupación real de ayudarse los unos a los otros. Además de lograr nuestros objetivos profesionales, nos hicimos muy buenos amigos y hasta hoy estamos en contacto. Todos los años nos volvíamos a ver en San Francisco y añoro mucho las quedadas en el Thirsty Bear, un bar de influencia española que eligieron por el “guiri” que se les había unido.

¿Y los españoles? No volví a ver en San Francisco a ninguno de los que acudieron a aquella primera edición y no tengo contacto con ninguno.

La manada brasileña sobrevivió y prosperó. De los lobos solitarios, no se volvió a saber nada.

La Sopa de Piedra de KeepCoding

¿A cuento de qué viene todo esto? Los antiguos alumnos e instructores de KeepCoding somos varios miles y actuando como equipo podemos colocar a más gente que Walter White.

Si te llega una oferta y no te encaja, envíanosla a [email protected]. Si sabes que una empresa está buscando gente, publícalo allí. Si sabes que un compañero de KeepCoding está buscando trabajo, pregunta en tu empresa y mueve su CV por tu red de contactos.

Cuando estuve en el primer curso del Big Nerd Ranch, en USA, recuerdo un programador que decía no tener ningún miedo a la crisis de la época, porque trabajaba en un edificio donde estaban las principales empresas del sector financiero: si le despedían a las 9:00 en la segunda planta, a las 16:00 estaría trabajando en la 5ª planta.

La comunidad de KeepCoding puede y debe de ser ese edificio para nosotros, porque somos legión y porque hay cosas más importantes que los calamares y las cañas.

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