Hoy en día nadie puede negar que el futuro que nos espera está impreso en tecnología. De hecho creo que no hace falta esperar al futuro, ya vivimos en él. Quizás no existan coches o patinetes voladores ni haya viajes al espacio por puro placer (todo llegará) pero la tecnología nos acompaña, todos los días. ¿Quién no tiene hoy en día un smartphone? ¿Quién no utiliza alguna aplicación de una red social? ¿Quién no compra por internet? En definitiva, ¿quién no usa la tecnología a diario? En serio, ¿quién?

Por tanto, quienes trabajan en el mundo tecnológico son y serán los que diseñen el mundo. Y la mayoría de ellos son hombres. Para que la brecha entre hombres y mujeres no sea cada vez más grande es clave que la mujer tenga más presencia en el mundo tecnológico. Apenas 1 de cada 5 puestos tecnológicos lo ocupan mujeres. ¿Por qué ocurre esto?

 

Un tema cultural

En primer lugar, parece que es algo cultural, desde pequeños hemos visto cómo regalaban la cocinita a las niñas y los utensilios mecánicos a los niños, o cómo el uso del ordenador, los videojuegos… parecía que eran sólo para los niños. (El nombre de la consola portátil«Game boy» no fue muy acertado…). Esta idea también nos la transmitían los medios de comunicación, nuestros padres, nuestros abuelos… Culturalmente se han asociado ciertos gustos y desempeños a mujeres y a hombres, pero si desde pequeños nos dejaran libres y sin vendas en los ojos, al final elegiríamos simplemente lo que nos gusta, lo que se nos da bien o simplemente aquello en lo que queremos mejorar o aprender.

Falta de formación y pocos referentes femeninos

Otro punto importante es la educación en el colegio. Nunca se ha dado demasiada relevancia a la asignatura de Tecnología y/o Informática. Pocas horas a la semana, ordenadores desfasados, profesores poco cualificados o sin demasiado interés…  Conociendo la importancia que tienen los ordenadores (tablets, smartphones…) en nuestra vida ¿no debería ser obligatorio aprender a cómo utilizarlos? Yo creo que sí, por mil motivos: por utilidad, por seguridad, por desarrollo mental…

Para más inri, la vocación profesional, aquello a lo quieres dedicar tu vida, tu futuro, generalmente crece y se desarrolla en la escuela. Tu asignatura favorita, ese profesor que te sorprendió, esa charla de un escritor que vino una vez… Si queremos que las niñas sientan interés por la tecnología debemos cambiar, tanto el temario como el sistema educativo, otorgando más significación al estudio de herramientas y conceptos tecnológicos y a la práctica de los mismos, mucha práctica. El sistema educativo definitivamente debe cambiar (pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión).

estas son las historias de las mujeres referentes en la programación

Sumado a todo lo anterior, no podemos olvidar la necesidad de enseñar referentes femeninos en tecnología para que las niñas se puedan sentir más identificadas, y para que los niños conozcan a todas estas grandes mujeres y, por supuesto, también les inspiren. ¡Se necesita visibilización! Generalmente los referentes son masculinos, ya sea en el mundo del arte, la literatura o los avances tecnológicas. Existen mujeres importantes y relevantes, y es necesario que se les de la importancia que merecen.

Como por ejemplo Grace Hopper (1906-1992), científica estadounidense pionera en las ciencias de la computación. “Cuando empecé con la computación no sabía nada de ordenadores, claro, hice el primero” dijo en el late show de David Letterman en 1986. En las décadas de los 50 y 60 desarrolló el primer compilador para un lenguaje de programación. Es la precursora del lenguaje COBOL, pensando como un lenguaje de programación universal capaz de ser usado por cualquier ordenador.

O la inglesa Joan Clarke (1917-1996), criptoanalista que trabajó codo con codo con Alan Turing (el sí que ha sido mayormente reconocido, a pesar de que los dos tuvieron mérito) en el desciframiento de la máquina de comunicación nazi Enigma. Según estimaciones, gracias a esta descodificación la guerra se acortó de 2 a 4 años y millones de vidas fueron salvadas.

Frances E. Allen (1932), matemática nacida en Estados Unidos es pionera en el campo de optimizar compiladores y automatización de tareas. En 2006 se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Turing, considerado como el Nobel de las Ciencias de la Computación.

También tenemos a otra estadounidense, Margaret Hamilton (1936), científica computacional, directora de la División de Ingeniería de Software del Laboratorio de Instrumentación del Instituto tecnológico de Masachussets. Su equipo desarrolló el sistema de navegación que nos llevó a la luna en el Apolo 11.

 ¿Qué pasa en la universidad?

El porcentaje de mujeres que estudiaron en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) este último ha sido del 31,1% frente al 68,9% de los hombres.  ¿Por qué estos datos? Seguramente tenga que ver con lo que he comentado anteriormente, la concepción sexista que relacionada la informática y la programación con el género masculino, la falta de vocación y formación y el desconocimiento de referentes femeninos en el sector.

 

El mundo laboral

Otro problema añadido aparece cuando las mujeres llegan al mundo laboral. Según datos de la Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014, la brecha salarial de género en salario por hora en el sector de actividades profesionales, científicas y técnicas es del 25%. Este número no es ninguna tontería. Si a esto le añadimos las pegas que pueden poner los empresarios a las mujeres debido a que generalmente, según los estudios,  son las que piden excedencias, reducciones de jornada… para cuidar a los hijos o familiares.

Becas KeepCoding

En KeepCoding nos importa mucho esta situación y queremos hacer lo posible por cambiarla. Por eso ofrecemos becas para mujeres programadoras. Toda mujer que quiera aprender o mejorar su perfil profesional es bienvenida.

Y si eres hombre, y conoces a mujeres interesadas, ya sea tu hermana, tu pareja o tu mejor amiga… ya sabes, háblale de esto, el mundo no cambia en un día, pero todo grano es imprescindible, como dice Shan Yu, el emperador de China, en la película de Mulán: «un grano de arroz puede inclinar la balanza, un hombre puede ser la diferencia entre la victoria y la derrota».

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